Muchas personas acuden a consulta diciendo frases como:
“Me mareo y tengo las cervicales fatal” o “cuando se me cargan las cervicales, me mareo”.
Y la gran pregunta siempre es la misma: ¿pueden las cervicales provocar mareos?
La respuesta corta es: sí, pueden estar relacionados, pero no siempre de la forma que la gente imagina.
Vamos a explicarlo sin alarmismos y con sentido común.

¿Qué tipo de mareo puede venir de las cervicales?

No todos los mareos son iguales, ni todos tienen el mismo origen. El mareo relacionado con las cervicales suele describirse como:

  • Sensación de inestabilidad o “cabeza flotante”
  • Aturdimiento
  • Sensación rara al mover el cuello
  • Empeora con ciertos movimientos o posturas prolongadas
  • No suele haber giros intensos de la habitación

Este tipo de mareo se conoce como mareo cervicogénico.

¿Por qué el cuello puede provocar mareos?

El cuello no solo sostiene la cabeza. En él hay músculos, articulaciones y nervios que informan al cerebro sobre la posición de la cabeza.
Cuando esta información llega alterada (por tensión muscular, rigidez o dolor), el cerebro recibe señales confusas, lo que puede generar sensación de mareo o inestabilidad.
No es que las vértebras se muevan ni que falte riego al cerebro.

Causas frecuentes de cervicales y mareos:

  • Estrés y tensión mantenida
  • Uso prolongado del móvil u ordenador
  • Falta de movimiento
  • Bruxismo
  • Dolor cervical recurrente
  • Mal descanso
  • Respiración superficial

¿Cuándo NO suelen ser las cervicales?

Consulta con tu médico si el mareo aparece con:

  • Pérdida de fuerza
  • Alteraciones visuales importantes
  • Dificultad para hablar
  • Hormigueos intensos
  • Mareos muy bruscos y giratorios

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?

La fisioterapia puede ayudar a:

  • Reducir tensión muscular
  • Mejorar movilidad cervical
  • Normalizar la información al cerebro
  • Trabajar postura y movimiento
  • Mejorar respiración y manejo del estrés

Errores comunes que empeoran los mareos

  • Evitar mover el cuello
  • Miedo al ejercicio
  • Buscar crujidos como solución
  • Cambiar constantemente de almohada
  • Obsesionarse con la postura perfecta

Si tienes cervicales cargadas y mareos, no estás exagerando. En la mayoría de los casos, con una buena valoración y tratamiento adecuado, la evolución
es favorable.